viernes, 6 de abril de 2007

Tres instituciones de la cultura andina: La fiesta de Todos Santos, el Ritual del Lavatorio y el Pasanaku - Por Maria Dolores Alvarez

Tres instituciones de la cultura andina: La fiesta de Todos Santos, el Ritual del Lavatorio y el Pasanaku.
Por M.Sc. María Dolores Álvarez Arzate - Docente UNAN-Managua. Programa de Antropología

Presentación.
El contenido de este trabajo está referido a la Investigación Etnográfica realizada en la Ciudad de La Paz y sus respectivos resultados, durante una jornada académica, Noviembre-Diciembre 1999, como parte del Convenio UNAN-CID/ESZ-UMSA (Convenio entre la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, el Centro de Investigación y Documentación de Ciencias Sociales para América Latina y el Caribe del Seminario Etnológico de la ciudad de Zürich – Suiza, y la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz, Bolivia), en la que participaron docentes y egresados de las Carreras de Antropología y Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés. El trabajo está presentado como producto del análisis y reflexión de la experiencia de la autora en los diferentes escenarios de la vida cultural paceña.

Se toman en consideración los siguientes contenidos:
a) Cultura Urbana: Las tropas femeninas de música étnica andina; El movimiento de rock subterráneo paceño; La Saya como ritmo musical del movimiento autodenominado afroboliviano; Las Morenadas del Gran Poder y su significado contemporáneo.
b) Movimientos sociales: Los sindicalistas exmineros de Siglo XX y su papel actual en las Juntas Vecinales; Los tomadores de lotes en Plan Autopista - Achachicala; El papel de la comunidad en la protección del bosquecito de Pura Pura; Tradiciones culturales y del trabajo en obreros de la construcción de edificios en la ciudad de La Paz; La importancia del teatro en el desarrollo de los chicos limpiabotas ALPEVES.
c) Rituales: El mundo mágico de mujeres en la ciudad de La Paz; El ritual del lavado de la ropa en el río Cotahuma; La sacada del luto y el papel de los padrinos en el ritual; Los mitos y creencias de las mujeres cocaleras de los Yungas acerca de la maternidad; Los criterios para la elección de la pareja en mujeres jóvenes de la Ciudad de El Alto - La Paz; El alcoholismo y el uso de San Pedrito en jóvenes excomuneros de la Hacienda Patiño, Cota Cota; La conversión religiosa en jóvenes de la zona de la Garita de Lima hacia la religión Pentecostal; La conversión religiosa en adultos en Potosí.
d) Vida Cotidiana: El camino que recorren las cholitas vendedoras de aguayos de la Calle Linares en La Paz; El Pasanaku, institución de reciprocidad entre indígenas aymarás y quechuas en El Alto - La Paz; Comparación entre el poder económico de las cholitas en el sector de electrodomésticos de la Calle Eloy Salmón y las vendedoras de abarrotes en el Gran Poder; Tradición oral en niños migrantes de los Yungas a través de sus leyendas; La figura simbólica del Utawawa.
De manera natural se hace ver una inclinación hacia los temas de género, rituales, creencias y religiosidad, tradiciones populares e identidad.
Sin que alguien tomara el tema como elemento central, de una u otra forma llegamos al tema del Utawawa, figura simbólica en las relaciones sociales y de parentesco en la vida cotidiana boliviana, definido como Uta - casa y wawa bebé. Desde mi interpretación, se trata de aquella persona que pasa a vivir bajo la protección de una familia, como un miembro más, sin que sea necesario que exista vínculo de parentesco.
Otro concepto que surgió en las discusiones fue el de Quencha, tratándose, desde mi percepción, de una especie de mala suerte o maldición que hace que ciertas situaciones fracasen, por ejemplo, una casa esta “quenchando” cuando no logra ser habitada de manera estable, un negocio esta “quenchando” cuando no logra obtener el éxito esperado y así sucesivamente.
En las visitas de campo pude observar las dos formas de mascar hojas de coca: el akullico y pijchar, tratándose de mascar socialmente y laboralmente.
Otros conceptos fueron el siwiñacu, o matrimonio a prueba o de hecho, la larpha o desnutrición de nacimiento, ch´alla o libación simbólica, el ayni como rasgo de la reciprocidad, el ayllu como expresión del sentido comunitario, el ajayu uno de los tres espíritus de la vida de las cosas en la naturaleza, mallku o cóndor, ave sagrada y mítica, pachamama o deidad femenina andina llamada también La Gran Madre Andina, el tiyu, el dios cornúpeto de las minas (o diablo), Tahuantinsuyu, o Confedereación Andina y yatiti o sabio andino.

A continuación expongo tres de los testimonios brindados por los actores sociales a los participantes en el curso:

Angela presentó su informe bajo el título: El consumo combinado de bebidas alcohólicas, peyote y floripondio en tiempos religioso-festivos y fuera de ellos. De su trabajo presento el siguiente fragmento relacionado a la fiesta de Todos Santos.
Esta conversación la sostuvo Angela con su amigo Rodrigo: "Por estas fechas todos comienzan a acordarse de sus almas. A mí me han preguntado si todavía me acordaba de mi mamá que se ha muerto hace años. Yo la verdad, casi no me acordaba... Un día con mi tío hemos comido peyote -que mamón eres, interrumpe Diego, el San Pedrito se fuma no se come- también se come replica Rodrigo y continúa. Eso es lo que comían los indios dice, especialmente en estas fechas. Dice que así podrán ver las almas, hablarles, ellas les aconsejaban, bueno yo solo puedo contar lo que he visto. El San Pedrito son plantas sagradas según lo que me ha contado mi tío. Hemos raspado con cuchillo y hemos comido lo de adentro. Era amargo, un poco feo, pero me he acostumbrado. Después hemos esperado a hacer la digestión y la sensación era increíble. Yo me acuerdo de todo, pero no podía moverme del lugar donde estaba. Estaba sentado en el pasto, apoyado en un cerrito que nos daba sombra porque tenía arbustos. Estaba como colado al suelo, mis pies, mi culo y mi espalda, todo lo que tenía contacto con la tierra. No podía mover mis manos, mi cabeza solo de izquierda a derecha, mis ojos. No podía mover mi cabeza ni hacia trás ni hacia delante, eso digo porque he probado moverme de todas formas y no podía moverme más que eso. Era como cuando se te adormece una pierna, sientes pesado y no puedes moverte, pero la sensación se prolongó por mucho rato, eso si, no se cuánto tiempo. De tanto sentir esa sensación he empezado a sentir como un calor, tenía ganas de explotar, de moverme y no podía, era como si me hubiera unido a la tierra, sentía todo. Ah!, me he olvidado de decirles que antes nos habíamos puesto unas hojitas de coca debajo de la planta de los pies. Mi tío me ha dicho que era para que todo salga por arriba, porque si salía por arriba y por abajo me iba a lastimar. ¿Qué tenía que salir? Pregunte, no sé o sea te voy a contar, repondio mi tío y continuó. Después de ese ardor era así como si estuviera lleno de huequitos, sentía aire, o agua o viento, no se, frío y caliente así. De tanto sentir la sensación como que empiezas a entender qué te está pasando y ese rato me parecía que me habían perforado con hartos huequitos pequeños. Estaba asustado, no sabía qué estaba pasando. Como lo único que tenía un poco de fuerza eran mis manos, he dicho, me apoyo y me paro, pero nada. Luego he probado impulsarme hacia delante, pero nada, mis hombros, mis brazos estaban duros. Juntaré mis manos aunque sea para caerme adelante he pensado, pero era como si el aire fuera duro, era como si algo hubiera entre mis manos, no podía unirlas y rebotaban si las unía. En eso he visto a mi tío, se había caído, estaba en el suelo como muerto. Han aparecido unos gnomos, eso creo ¿no?, eran negros, chiquitos, así como sombritas y lo han rodeado a mi tío y se le estaban subiendo. Ese rato he salido, no se, me he parado, he corrido y las manchitas se han entrado al suelo. Mi tío me ha dado sus manos y se ha parado tranquilo. No mires atrás me ha dicho, atrás está tu futuro, adelante vamos a hablar con tu mamá. Yo me he puesto a llorar, no podía creer, he visto a mi mamá de lejos, él ha ido, yo no podía ir, le ha hablado, le ha dado coca, fruta, todas las cosas del altar. No me ha contado lo que le ha dicho, no me acuerdo dice. Después, no sé, me he dormido supongo, pero estaba echado, en el lugar de antes y mi tío estaba a mi lado echado, después me ha dicho, ¿estás bien?, si más o menos, le he dicho. Le he preguntado ¿era verdad?, era de los sueños me ha dicho".

Rosario presentó su informe bajo el título: La práctica del ritual del lavatorio en el río Cotahuma de la ciudad de La Paz.
Esta es su descripción: "En la cosmovisión aymara del universo, la naturaleza y la sociedad están estrechamente interrelacionados, pero es el hombre quien, por sus errores, puede desequilibrar el cosmos, mientras que, mediante sus ritos, puede mantener o restablecer el equilibrio. Para los aymaras, el universo no está poblado solamente por el hombre, sino también por las almas de los difuntos. Entre los seres sobrenaturales se destaca la Pachamama, la Madre Tierra, la que ampara al sombre, le protege y le da el sustento diario. Al lado de ella se encuentran los achachilas, los espíritus de los antepasados, que tienen su morada en montañas, cerros y colinas que rodean las comunidades, son los protectores y benefactores del pueblo aymara en su totalidad y de cada comunidad local. También existen espíritus malévolos y malignos que moran en muchos sitios y que, con preferencia actúan durante la noche, simbolizan el poder desequilibrante que pone en peligro la existencia del orden y de la armonía fundamental del universo, de la naturaleza y de la sociedad humana. La muerte o jiwiña en la cultura aymara es considerada como un hecho natural incuestionable y transitorio, "la muerte es entendida no como el fin de vivir sino como la aniquilación de la existencia física para dar lugar a que el ajayu, alma, protagonice nuevos cambios en la otra vida". La muerte de una persona causa un desequilibrio en el hogar y en la comunidad. Los sobrevivientes están inseguros con respecto a su destino y temen que su alma inquieta pueda hacerles daño. Por eso se ejecutan una serie de ritos que tiene por objetivo tranquilizar el alma y restablecer el equilibrio. Los principales ritos conciernen al velorio, al entierro, al lavado de la ropa del difunto. Durante tres años consecutivos se conmemora al difunto en la fiesta de Todos Santos. Después de unos ocho días después de la muerte y del entierro de un aymara se efectúa el ritual del lavatorio, cuyo hecho es también conocido con los siguiente vocablos: se llama dispachu a la quema de la ropa y de objetos personales de un difunto, que se efectúa al octavo día después de la muerte. Iso T´axsa es en el octavo día de la muerte de una persona, los deudos van a un río (blanco) para hacer un lavatorio ceremonial de la ropa del difunto o de la difunta. Se la hace creando un ambiente festivo, con bebidas y con comidas, y a veces, con bailes. La intención de este lavatorio es no dejar nada del alma de la persona fallecida en su ropa para que no pueda perjudicar a sus parientes. Paykasa es la quema de la ropa y de utensilios personales de un difunto que se efectúa en el octavo días después de la muerte. En la ciudad de La Paz este rito es restringido a los familiares y parientes del difunto. Lo importante es que se debe lavar la ropa del difunto en aguas corrientes al aire libre, en un río, y no en una casa con agua de la "pila" o grifo, porque el agua tiene que llevarse las penas que deja el difunto, generalmente no se utiliza ningún tipo de detergente. La ropa más gastada o más íntima, es decir, ropa que nadie más va a querer usar, es quemada. Sin que vean los dolientes, porque se dice que en la sombra que hace el fuego se pueden ver las figuras de las personas próximas a morir. La ropa que no se ha quemado queda libre de toda contaminación y puede ser heredada por familiares, vendida o entregada en pago a quienes la lavaron. Durante la realización de este ritual se sirven bebidas alcohólicas y comida a todos los participantes del rito, particularmente a los que se han elegido para efectuar el lavado y la quema de la ropa. Los elegidos no deben ser familiares ni parientes del difunto, sino personas que no tienen relación de parentesco con los dolientes. Compartir la bebida y la comida es mostrar que los dolientes no están solos o aislados de los demás, sino más bien, es un momento donde se demuestra el sentido comunitario y de reciprocidad, por lo que los actuales dolientes, en otras oportunidades, apoyaron y acompañaron también a quienes hoy les acompañan y reciben el mismo apoyo que dieron. En síntesis, el ritual del lavatorio significa apaciguar las penas y las preocupaciones que los dolientes vayan a tener después de la pérdida de un familiar. Al mismo tiempo se desliga al alma del difunto de todo compromiso y atadura con sus familiares y parientes y así pueda "irse" en paz".

Violeta hizo su investigación acerca de: El pasanaku como asociación informal de ahorro y crédito.
Así explica su trabajo: "El término pasanaku proviene del verbo castellano "pasar" y del término aymara "naka" que tiene connotación de tiempo y lugar determinadas para el juego. El origen del pasanaku queda incierto, podría haber sido importado con la llegada de la moneda española o derivado de alguna forma andina de cooperación comunitaria. Una explicación básica de su funcionamiento sería la siguiente: un grupo de amigos, familiares o conocidos se ponen de acuerdo para "jugar pasanaku". Se establece el monto de las cuotas y la frecuencia de las mismas, al igual que los "turnos", orden para recibir el dinero. Todos contribuyen la misma suma y se entrega cada mes, semana, etcétera. El monto de todas las cuotas se entrega a una persona y así sucesivamente con cada uno de los integrantes. Estas asociaciones informales de ahorro y crédito reciben diversos nombres: tanda en México, pasanaku en Bolivia, san en la República Dominicana, syndicate en Belice, gamaiyah en Egipto, isusu en Nigeria, sus en Ghana, tontine en Níger, haghad en Somalia, xitique en Mozambique, arisan en Indonesia, paluwagan en Filipinas. Chit fund en la India y Sri Lanka, pia huey en Tailandia, hui en China, kye en Corea y ko en Japón. Para el caso del pasanaku jugado en el supermercado de Alto Lima se trata de grupos compuestos exclusivamente por mujeres porque son ellas las vendedoras. Hay que señalar que el "supermercado", como las vendedoras lo llaman, funciona solamente los lunes y la Feria del Alto Lima que se extiende a lo largo de cinco cuadras y sus calles aledañas, funciona los miércoles y los sábados. A esta feria acuden muchos vendedores/as que nos son de la zona, cuyo negocio es pasar de feria en feria, de acuerdo a la organización de los barrios o los pueblos alejados. Las personas de la feria, que económicamente moviliza más dinero que el supermercado, no constituyen los integrantes del pasanaku porque se trata de vendedores eventuales cuyos domicilios no se conocen y con quienes es muy difícil llegar a jugar. Sistemas como el pasanaku revelan que "el pobre" si desea ahorrar, aún en tiempos de crisis económica.

Conclusiones.
El contraste entre la cosmovisión andina y la mesoaméricana es sumamente interesante, las similitudes y diferencias en el mundo simbólico y ritual ameritan una reflexión más profunda e incluso una investigación específica al respecto. El acercamiento que se pudo obtener en los trabajos de campo así me lo han confirmado.
El simple hecho de adaptarse a la altura, al clima, a los alimentos, al tono suave del hablar andino y la notoria hospitalidad de los bolivianos -en contraste a otras culturas-, introducen muchos elementos de relativización con respecto a la cultura propia, y en el otro sentido, los estudiantes, al tener contacto de trabajo con los docentes, de Nicaragua y de Suiza, pueden formarse una idea de las características del lenguaje, de la sociabilidad, del carácter y de las costumbres de nuestros respectivas culturas.
La presencia notable de indígenas aymarás y quechuas le da un sabor muy especial a la vida urbana paceña, en donde se entremezclan sincréticamente, ya ahora cuatro culturas, la prehispánica, la colonial, la contemporánea y la globalizada. Tropas andinas de música étnica compuestas por mujeres, bailes de Saya compuestas por negras ataviadas de cholitas, veneración católica en el Gran Poder acompañado de morenadas con matracas de tecnología (celulares, televisores), cholitas conduciendo sendos vehículos último modelo, Mc. Donald´s y los grandes hoteles. Las asimetrías sociales son fácilmente perceptibles, la segmentación de clases es muy duramente marcada por los sitios de residencia. La ciudad de La Paz es un mundo de contrastes.
Ya que estos cursos coincidieron con las elecciones para Alcalde pude observar las campañas y cierres de campañas, los resultados y la reacción de la población con la recomposición de alianzas entre las fórmulas ganadoras y perdedoras. La cual no dista de otros escenarios de América Latina.
Puede apreciarse en el pensamiento de la persona común paceña elementos coincidentes como su añoranza al mar, el contacto con el mundo andino peruano, el dolor y las huellas que han dejado sus fuertes conmociones políticas y sociales, la referencia obligada al mundo del minero y su tiyu – el diablo – que los protege cuando entran al socavón.
En términos académicos y de investigación considero que se debe continuar profundizando en líneas que trazan continuidades culturales de toda nuestra hermosa América Latina como lingüística, vida cotidiana, relaciones e instituciones sociales equivalentes, parentesco, rituales, mundo mágico, economía, medicina popular tradicional, antropología pedagógica, antropología simbólica, etnoecología, etnomusicología, estudios afro americanos, antropología de la comunicación y desarrollo de la comunidad.
Managua, Enero 2001

Bibliografía.
Albó, Xavier. 1981. Lengua y sociedad en Bolivia. La Paz: Instituto Nacional de Estadística.
Arnold, Denise, et.al. 1998. Hacia un orden andino de las cosas. La Paz: Hisbol.
Castro, María Dolores. 1987. La viva voz de las tribus. La Paz: Ministerio de Desarrollo Sostenible.
Rivera Cusicanqui, Silvia. 1996. Ser mujer indígena, chola o birlocha en Bolivia poscolonial de los años 90. La Paz: Subsecretaria de Asuntos de Género.
Santos Quispe, Felipe. 1988. La muerte y ritual de los ajayu. La fiesta de difuntos en un contexto sub-urbano. La Paz: Centro de Teología Popular.
Spedding, Alison, et.al. 1999. No hay ley para la cosecha. La Paz: PIEB.
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