miércoles, 13 de junio de 2007

Cultura Urbana y etnicidad - Por María Dolores Álvarez



CULTURA URBANA Y ETNICIDAD
Familias costeñas y del Pacífico en el Barrio Waspam de Managua
Diciembre 1995 - Enero 1997

Por María Dolores Álvarez Arzate
UNAN – Managua


1. INTRODUCCIÓN.
El tema de Cultura Urbana y Etnicidad en el contexto de la ciudad de Managua de los años 90, presenta muchas posibilidades de enfoque ya que en ella se desarrollan complejas relaciones sociales, culturales, políticas y económicas, derivadas de la coexistencia en un mismo espacio, de personas con diferentes procedencias geográficas, diversas concepciones acerca de sí mismo, de los otros y de intereses y motivaciones de vida muy diferentes.
Desde los años cuarenta y cincuenta del presente siglo, las migraciones provenientes de las zonas más alejadas del país hacia Managua, ciudad de mayor actividad económica, moldearon una variada mezcla de cultura, costumbres y tradiciones que a lo largo del tiempo han modificado su ámbito económico y cultural, e impide encontrar las manifestaciones de su cultura en su estado original.
La cultura urbana en la Managua de hoy, variada y dispersa, se ha visto influenciada en los años más recientes, por la economía neoliberal que induce hacia un marcado individualismo y el consumo de valores de la cultura material y espiritual, que llegan a través de la tecnología y los medios de comunicación, en un proceso que hoy conocemos como globalización .
La motivación hacia el tema se inició al encontrarme en las aulas de la UNAN-Managua al impartir clases de Geografía a estudiantes de origen costeño, es decir, que han nacido y vivido en la Costa Atlántica de Nicaragua.
Pude observar que tenían grandes dificultades para asimilar los contenidos, causado principalmente por el rústico manejo que tenían del idioma español, pero también advertí que experimentaban una fuerte nostalgia por sus costumbres y su medio social y geográfico.
Me sensibilicé con su problemática, al valorar con mayores elementos de juicio, que el paso por la Universidad, constituía una verdadera odisea para ellos. Así fué que presté mayor atención a sus propias experiencias de vida.
La selección de las familias para acercarme al tema, la hice a partir del criterio de migrantes costeños. Por tal razón, este trabajo de investigación presenta la discusión sobre cultura urbana y etnicidad, en familias costeñas y familias del pacífico que habitan en el Barrio Waspam de Managua.
Desde mi experiencia personal, me interesé también por comprender las dificultades que tuve que enfrentar como nicaragüense cuando inicié mis estudios universitarios en la UNAM-México, a la edad de diecisiete años, con la necesidad de aprender, de incorporarme a la dinámica universitaria y a la gran megalópolis.
Considero que el tema es de gran interés social puesto que permite visualizar algunas de las dificultades de convivencia, que pueden ser superadas con el mejoramiento de los niveles de comunicación entre personas de diferente origen geográfico, cultura y etnia. La superación de estas dificultades permitirá la práctica del derecho al reconocimiento, la aceptación en la diferencia y en la diversidad.
El tema sobre cultura urbana y etnicidad en la ciudad de Managua es todavía un ámbito poco explorado desde las Ciencias Sociales y la Antropología. Son pocos también los breves escritos sobre las experiencias de los costeños que llegan a vivir a Managua, los cuales están guardados a manera de cartas y reflexiones, entre las cosas que almacenan las personas en sus armarios, cajas o maletas abandonadas, sin que hubieran sido divulgados.
La falta de publicaciones sobre testimonios, experiencias de vida y anécdotas, de los costeños en Managua, vuelve imperiosa la necesidad de continuar las investigaciones en este campo ya que al igual que todos los pobladores, éstos tienen derecho a participar en igualdad de condiciones con respecto a las personas que han nacido y crecido en Managua y también con respecto a otros grupos étnicos. La publicación y retroalimentación de este tipo de materiales puede contribuir a fortalecer la valoración que tenemos sobre el tema y estimular la búsqueda de mejores condiciones de vida, material y espiritual de los costeños en esta ciudad.
2. OBJETIVOS.
Objetivo General:
Establecer la relación entre cultura urbana y etnicidad entre los pobladores que han nacido y vivido en Managua con respecto a los migrantes costeños que fijan su destino en un barrio popular de Managua.
Objetivos Específicos:
1. -Valorar la necesidad de los costeños de reinterpretar o rechazar valores, en su doble papel de portadores y receptores de cultura en su contacto con la cultura de Managua y a la inversa.
2. -Encontrar las manifestaciones de etnicidad primaria y etnicidad secundaria en familias costeñas y del pacífico.
3. -Valorar los procesos de cambio cultural y étnico entre migrantes de la primera y segunda generación.
3. FUENTES TEORICAS.
El acervo científico de la antropología-etnología permite analizar a las sociedades bajo las más variadas perspectivas. Solamente he seleccionado aquellos conceptos que proponen un acercamiento más directo al tema, al tomar implícitamente aportes de los grandes teóricos como Bronislaw Malinowski, Radcliffe Brown, Claude Levi-Strauss y de muchos otros científicos cuyas experiencias, métodos de trabajo y reflexiones, alimentan diariamente en el quehacer antropológico y etnológico.
3.1 Cultura Urbana.
Para aproximarnos a la noción de Cultura Urbana, propongo iniciar con el concepto expuesto por Geertz, quien sugiere que el estudio de la cultura es: la búsqueda constante de significaciones y su correspondiente interpretación . El concepto considera a los sujetos de investigación como protagonistas de los significados de cada elemento de su propia cultura .
Esta perspectiva, no solo de carácter semiótico, sino también de carácter ético, motiva a guardar un profundo respeto por la interpretación que cada individuo da a cada fenómeno de su propia cultura y alerta acerca de posibles interpretaciones etnocentristas tanto en su expresión cultural como clasista ya que reconoce a la sociedad como sujeto activo en la elaboración de su propia noción de cultura.
Otro punto de vista para el análisis lo propone Bonfil Batalla, al afirmar que el individuo y su grupo tienen poder de decisión sobre los elementos culturales, entre ellos: “materiales…, de organización…, de conocimiento…, simbólicos…, y emotivos” . El problema está definido en términos de relaciones entre grupos sociales, en donde la dialéctica del control cultural no se establece entre lo mío y lo tuyo, sino entre nuestros y de los otros. Propio y ajeno tienen para él una connotación social, no individual, luego entonces la cultura es sobre todo de carácter social.
Particularmente importante es valorar el poder de decisión que se tiene con respecto a los elementos culturales, ya que no siempre se cuenta con las posibilidades de elegir. Si pudiésemos decidir sobre el idioma, entre el materno y el idioma oficial, posiblemente aún conservaríamos el nahuatl en el Pacífico, ya que la imposición del idioma español favoreció la extinción de las lenguas indígenas y amenaza con seguir haciéndolo con las que aún existen, como en el caso del mayangna y el rama en el Atlántico.
La dinámica de control cultural relacionada a la voluntad que tienen los grupos sociales para producir, usar y reproducir su valores, derivado de la asociación o exclusión de elementos, ofrece cuatro opciones para sistematizar el estudio de sus posibilidades: cultura autónoma, cultura impuesta, cultura apropiada y cultura enajenada, de acuerdo a la propuesta de Bonfíl Batalla . Desde este enfoque, el ámbito de la cultura autónoma y la cultura apropiada conforman el universo de la cultura propia . Queda entonces fuera de este universo la cultura impuesta y la cultura enajenada o lo que podríamos llamar cultura ajena.
Organizadas así, podemos apreciar que las variaciones consisten en la ponderación que cada grupo social otorga a ésta capacidad de decisión en donde coinciden de manera general, los intereses de ellos mismos.
Producto de ello podemos apreciar que la cultura propia se puede analizar a través de cuatro procesos básicos: resistencia de la cultura autónoma; imposición de la cultura ajena; apropiación de elementos culturales ajenos, sobre cuyo uso puede decidirse, aunque no esté en capacidad de producirlos y reproducirlos automáticamente; y enajenación como pérdida de la capacidad de decisión sobre elementos culturales propios.
Con este aporte, Bonfíl conduce expresamente a reconocer la facultad de cada grupo para crear elementos culturales propios, especialmente manifiesto en los contextos urbanos, lugar donde confluyen numerosas vertientes de cultura y etnicidad.
Hecho que he podido comprobar en mi trabajo de campo sobre la Cultura Alternativa en la ciudad de Zürich durante el invierno de 1995 y en la experiencia cotidiana en ciudades como México D. F. y Managua.
El enfoque propuesto por Stavenhagen, toma como base la idea formulada por el relativismo cultural que considera: “. . . la cultura es un conjunto de actividades y productos materiales y espirituales, que distinguen a una sociedad determinada de otra”. Por consiguiente, la función de la cultura estará relacionada al concepto de que “todo elemento cultural es el resultado de una dinámica social específica y responde a necesidades colectivas. La cultura entendida de esta manera, es la respuesta de un grupo social al reto que plantea la satisfacción de las necesidades básicas que tiene toda colectividad humana” .
En su definición, Stavenhagen subraya varios criterios de análisis: a) la cultura como proceso colectivo de creación y recreación, b) la cultura como herencia acumulada de generaciones anteriores, y c) la cultura como conjunto de elementos dinámicos que pueden ser transferidos de grupo a grupo y en su caso aceptados, reinterpretados, o rechazados, por grupos sociales diversos. Que perfectamente podemos complementar con la producción, uso y reproducción propuesta por Bonfíl Batalla.
El análisis se vuelve harto complejo cuando Stavenhagen combina la perspectiva macro y micro regional con la perspectiva de las diferencias de clases. Corresponde a cada individuo una mezcla de culturas que acumula elementos de uno y otro origen, tanto étnico como clasista y surge el dilema entre cultura de elite, cultura de masas y cultura popular.
Es claro que la cultura de elite corresponde a los parámetros y valores establecidos por la clase dominante, en cualquiera de los niveles sociales posibles. La cultura de masas es la forma en que éstos hacen llegar sus mensajes de dominación. Bajo esta perspectiva, las clases dominadas juegan un papel pasivo de consumidores y con ello son receptoras de una serie de valores que facilitan la dominación.
Afirma Stavenhagen que la cultura popular es producto de un cúmulo de experiencias basado en la creación, la organización social y los conocimientos empíricos que se transforman en tradiciones populares . En las ciudades la cultura popular adquiere su tonalidad propia, en la medida en que los factores ambientales de conjunto, tanto geográficos, ecológicos, de modernidad, económicos, políticos y sociales, se relacionan recíprocamente con el modo de vida de la población.
En este sentido, Stavenhagen expresa que el modelo cultural alternativo es una forma de rescatar, recuperar y transformar la cultura popular, en una herramienta de las clases y etnias populares, para defender su identidad, fortalecer su conciencia y reafirmar sus conceptos acerca de la diferencia .
Este criterio lo podemos apreciar claramente cuando se trata de identificar las acciones que los pobladores urbanos asumen como propias para manifestar sus diferencias con respecto a la cultura de elite. Por ejemplo, el uso de formas lingüísticas codificadas, conocidas en Nicaragua como escaliche , que se usan en la jerga popular: jama equivale a comer o comida, tamal equivale a ladrón, chante equivale a casa, bufalada equivale a bien, bueno o bonito, a las cuales podemos agregar un sinnúmero de palabras.
En Nicaragua las clases populares están en constante búsqueda de lo propio, de lo auténtico y la capacidad creativa es inmensamente rica. Estas manifestaciones las vemos claramente reflejadas en el humor popular, sobre todo manifiesto en la entereza moral y espiritual con que se enfrentan las adversidades tales como terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, maremotos, guerras y así sucesivamente.
En cuanto a los mecanismos culturales a los que recurren familias que han migrado a las ciudades, se observa en algunos casos la necesidad de crear expresiones exacerbadas de su cultura original, con dos funciones básicas: proporcionarse a sí mismos y a las generaciones sucesivas una memoria histórica sobre su lugar de origen y que al mismo tiempo les otorgue un sello distintivo con respecto a los grupos que han nacido y vivido siempre en el lugar donde los primeros han fijado sus destinos .
Una de las manifestaciones culturales de los costeños que habitan en la ciudad de Managua, las podemos observar en su vestimenta llamativa en colores y diseños, la cual es utilizada como forma de identificarse entre sí, de diferenciarse de los demás, o bien, reconocerse a sí mismos, como individuos y grupos de costeños distintos a los demás. Los costeños en Managua crean grupos propios a partir de afinidades étnicas y desarrollan su propia cultura alternativa con valores éticos y estéticos propios, diferenciándose de las manifestaciones de otras culturas coexistentes en Managua.
En otro ámbito, alrededor de la discusión sobre la modernidad y la posmodernidad, García Canclini, sugiere el estudio de las culturas a partir de su condición de híbridas en tanto coexisten culturas étnicas y nuevas tecnologías . La mezcla y sincretismo de éstas culturas da lugar a una nuevas y extrañas formas de cultura.
En mis observaciones pude detectar lo siguiente: la mochila, antes era de uso exclusivo para los exploradores y hoy es usada indistintamente por estudiantes, campesinos, amas de casa, obreros, dada la facilidad con que se puede transportar los artículos escolares, de uso cotidiano, de viaje y muchos otros usos. Así se desplazan poco a poco las tradicionales maletas, los morrales, los bultos, etcétera.
En el campo de la vida urbana las manifestaciones de oposición entre lo tradicional y lo moderno son tangibles. En cada persona vive cotidianamente esta rica mezcla de expresiones. En Managua, podemos subir a diario a un autobús y cruzar extensos predios vacíos dedicados todavía a cultivos. También el tráfico de vehículos se detiene por el paso lento de una carreta cargada de leña tirada por bueyes.
Al apreciar la ciudad en perspectiva horizontal, se observan árboles y vegetación, que alternan eventualmente con algunos edificios y da la impresión de que no existe una ciudad claramente urbanizada. Es por eso que propongo una visión integradora ya que un enfoque desde una sola ciencia resultaría limitado. Esto implica movernos en todos los ámbitos implícitos en el estudio y análisis de nuestra realidad cultural y étnica .
G. Canclini relaciona atinadamente los procesos mediante los cuales una etnia puede incorporar los cambios modernizadores, inclusive la incorporación a la sociedad nacional que convergen sincréticamente con diversas modalidades de cultura urbana y masiva, resultando en la existencia híbrida de lo popular . En naciones con una composición multicultural y pluriétnica como la nuestra, surgen abiertas contradicciones ya que esa incorporación a la sociedad nacional mencionada por G. Canclini, implica pasar por todo un proceso de discusión acerca de la Autonomía Regional y definir el papel del Estado en esta problemática .
En su argumento sobre las culturas de frontera, G. Canclini relaciona los avances de la modernización con la pérdida de la relación exclusiva de las culturas con el territorio y simultáneamente la ganancia de éstas en comunicación y conocimiento . Pienso que a pesar de esta “ganancia”, la sustitución de algunos elementos culturales modernos provoca pérdidas irreversibles, particularmente graves cuando se olvidan conocimientos empíricos. Por ejemplo, en los secretos de la medicina popular tradicional y cuando se toman como propios algunos antivalores como la violencia o el consumismo.
Los cambios, como vemos, se efectúan constantemente en el mundo y la sociedad contemporánea. Viene a mi memoria la imagen de la gran cantidad de objetos utilitarios de plástico que se usan ahora en las comunidades rurales, o la presencia de los electrodomésticos en viviendas donde ni siquiera hay agua potable o vías de acceso y comunicación.
3.2 Etnicidad.
Sobre el concepto de Etnicidad, el aporte de Adams, queda manifiesto al apoyarse en la definición propuesta por Crews y Bindon quienes afirmaban que: “La etnicidad es una construcción social y cultural que a menudo, si no es que siempre, es coextensiva a las características discernibles de un grupo de individuos. Estas características incluyen, aunque no necesariamente se limitan, al lenguaje, al estilo de vestirse y de arreglarse, a la religión, a los patrones de interacción social y a los hábitos alimenticios” .
De aquí parte Adams, para hacer una combinación de elementos y analizar el concepto de etnicidad. Toma en cuenta los factores culturales y los factores biológicos más usados en la vida común, como la raza y la ascendencia.
La base de su concepto de etnicidad reside en la ascendencia ya que: 1) El uso de un modelo de ascendencia permite a la gente prepararse a aceptar nuevos rasgos con ventajas adaptativas reales, tanto como descartar algunas otras (incluso algunas peculiaridades étnicas, si fuera necesario) sin renunciar a su identidad común, basada en la ascendencia. 2) Los grupos étnicos pueden fragmentarse o disolverse, pero siempre cuentan con una base común para volver a movilizarse, si ello fuere de utilidad. 3) La definición de ascendencia implica exclusividad e inclusividad. Es decir, que delimita quién pudiera ser un miembro y define también al otro, a aquellos que permanecen fuera y que pudieran ser vistos como amenaza o enemigo. 4) La ascendencia se puede definir en casi un número infinito de formas. Si alguna definición particular probara ser incómoda o desventajosa, se la podría cambiar por una más útil. 5) En tanto las etnicidades no necesariamente están asociadas al territorio, personas étnicamente relacionadas en diferentes partes del mundo pueden ofrecerse apoyo bajo diversas modalidades, que van desde el moral, hasta el político o, el material.
En el lenguaje común se identifica las diferencias entre los grupos poblacionales a partir de criterios como el fenotipo, la religión, el idioma, las costumbres y la relación con el entorno geográfico. Aunque no siempre encontramos una asociación directa entre estos elementos y el concepto de etnia.
Los puntos de partida de Crews y Bindon, retomados por Adams, resultan de gran utilidad para delimitar la “frontera” entre lo que está dentro de una etnia y al mismo tiempo lo que está fuera, al otorgar gran importancia a la combinación de los factores culturales y a la identificación étnica a partir de la ascendencia y los vínculos de parentesco. Deja entonces en segundo plano, el concepto del territorio.
Estudiar el concepto de etnia exclusivamente con criterios de ascendencia en nuestra multiétnica nación nicaragüense, resultaría muy estrecho, debido a que los grupos étnicos en algunos casos se muestran endogámicos, como los monimbó, pero muchas otras veces son exogámicos, como el caso de los miskitos. Más difícil aún es pasar por esta prueba a los mestizos.
No obstante, la definición facilita la delimitación del concepto de etnia, en tanto un individuo o grupo pueda pertenecer a un linaje o estructura de parentesco y de este modo incluir todos los tipos de mestizaje e hibridación, lo que permite también observar los cambios que se producen diacrónicamente. Por ejemplo, en las costumbres y preferencias en las alianzas matrimoniales, entre los migrantes costeños de la primera y segunda generación.
Los costeños de la primera generación, conservan sus memorias y algunos vínculos sociales con los parientes de las generaciones precedentes que aún viven en la Costa Atlántica, en tanto la cohesión de su etnia en Managua está más sólidamente arraigada a través de los lazos religiosos, del color de la piel, de los alimentos o de la música. El vínculo con el territorio ya no es esencial para la identidad étnica ya que encuentran en otros elementos una base común de afinidad para volver a movilizarse.
El planteamiento teórico de Stanek propone analizar la etnicidad en dos caminos paralelos: por un lado, el esfuerzo organizativo de grupos de personas con resultados mas o menos estables, denominada etnicidad primaria. Por otro, el esfuerzo de la construcción ideológica con fines de movilización política denominada etnicidad secundaria .
La etnicidad secundaria juega un papel subjetivo. Tiende a tomar fuerza, tanto para fortalecer la etnicidad primaria como para ir en sentido contrario.
En su estudio sobre los patrones culturales, el conflicto social y los esfuerzos de integración en Papua-Nueva Guinea aborda a través de sus informantes el conflicto de la modernización y el cambio de “Landu” quien vive y se ha integrado en una macroestructura del Estado y la industria y por el otro lado, conserva los elementos de la individualidad de su grupo primario. Mientras tanto, los miembros de su comunidad viven en una situación de desempleo y pobreza, viviendo así en una dualidad, ya sea como víctimas o como adversarios de la modernización .
Las observaciones de Stanek, permiten analizar la importancia de estos paralelismos y facilitan nuestra comprensión de sus implicaciones, sí lo trasladamos al contexto nicaragüense, en donde el esfuerzo de construcción ideológica tiene como fin expreso la movilización política.
Con frecuencia y con intereses políticos, se ha desarraigado a personas de su etnia y clase social original, hacia una nueva “por adopción”. Esta nueva condición les resulta aparentemente más ventajosa, aunque cierren sus ojos al pasado.
De esta forma surgen dos escenarios: uno de ellos es que, a través de la utilización de la etnicidad secundaria se puede movilizar a un grupo étnico en favor de sí mismo, o por el contrario, se puede movilizar en contra de sí mismo. En otras palabras, el instrumento está definido, el asunto está en determinar con qué fines se utiliza.
La sociedad nicaragüense ha experimentado en las últimas tres décadas diversas modalidades de esta etnicidad secundaria. Por ejemplo, en la cohesión de importantes grupos sociales, económicos y culturales en contra de la dictadura somocista durante los años setenta.
Otras expresiones de ésta etnicidad se han presentado en de la polarización manifiesta en los sectores campesinos y de pequeños y medianos productores, a favor y en contra de la Revolución durante los años ochenta. En la fidelidad a los principios de la Revolución, en el caso de los sandinistas dentro o fuera de sus instituciones políticas, en los años noventa . Y en la asombrosa atomización en las cúpulas de los partidos políticos tradicionales, que dejan en el vacío a sus seguidores y los colocan inexorablemente a partir de la etnia secundaria, en la posibilidad de sentirse atraídos por la propuesta política y económica de la derecha y el neoliberalismo.
Para Castellanos, la identidad étnica tiene como elemento diferenciador, el hecho de que un grupo tenga formas de expresión y valores diferentes a los del grupo nacional mayoritario. Advierte con preocupación el peligro que significa el liderazgo a partir de los intereses de clase por encima de los intereses de la comunidad, especialmente cuando esto puede implicar alianzas comprometedoras con el Estado . Castellanos, aunque no se basa en un método y una argumentación similar a la de Stanek, encuentra los mismos resultados y previene sobre los mismos peligros.
Más complejo se torna el análisis cuando valoramos lo que propone López y Rivas al considerar el factor histórico, ya que las etnias son previas al surgimiento de las naciones . Desde esta misma perspectiva, el desarrollo del capitalismo en su carácter totalizador tiende a someter bajo su lógica toda forma económica, social y cultural que impida su expansión. Esto provoca en muchos casos la resistencia de grupos étnicos y nacionales minoritarios . De aquí se deriva que, en un contexto en el que las formas tradicionales de integración se han debilitado, las identidades étnicas y nacionales devienen en formas que movilizan grupos numerosos .
Apunta López y Rivas, que la historia de la nación está íntimamente relacionada con la de las clases y los grupos socioétnicos y nacionales que surgen y se conforman con el capitalismo. Afirma que las naciones son el resultado de las luchas de clase que emergen o se refuncionalizan con el capitalismo, con dos propósitos centrales: hegemonizar su poder dentro de un territorio y establecer un papel propio en el sistema internacional de Estados nacionales .
Nicaragua se inscribe actualmente dentro de este tipo de Estados capitalistas en donde la conciencia nacional y los sentimientos de pertenencia no necesariamente están identificados con el Estado nacional. De aquí al fuerza potencial que albergan en los grupos étnicos y movimientos populares que apuntan hacia la democratización en todos los planos de la vida nacional.
Al regresar a la definición de etnicidad, Bromley sugiere el término de Ethnos, como categoría asociada al término pueblo, es decir, “… aquel sentido de la palabra pueblo que se le da cuando se trata de los pueblos del mundo y con todo eso se presuponen, como regla, tales formaciones como tribu, grupo étnico, nacionalidad y nación”. Otorga además, la categoría de etnónimo a las formaciones que tienen una autoidentificación .
Considera Organismos Etnico Sociales (OES), a la asociación entre territorio y factores étnicos, políticos, sociales y económicos. Es de utilidad metodológica, aunque la definición por sí misma resulta una tautología . No obstante, si aplicamos el concepto de OES a la realidad de Nicaragua podemos estudiar e interpretar fenómenos a escala nacional.
Tal es el caso de los OES que se formaron durante la década de los años ochenta, relacionados a la movilización social, política y militar. Por ejemplo, los Comités de Defensa Sandinista cuyo etnónimo fue cedecista ; las Milicias Populares Sandinistas, cuyo etnónimo fue miliciano o miliciana ; o las Brigadas Populares de Alfabetización, cuyo etnónimo fué alfabetizador o alfabetizadora.
También utilizamos en Nicaragua, la autoidentificación a partir de referentes como el origen geográfico, en un sentido multidireccional entre pobladores y migrantes de la Costa Atlántica, del Centro y del Pacífico del país. En la Costa Atlántica se llama castillas a los mestizos del Pacífico y en el Pacífico se llama morenos a los habitantes de raza negra del Atlántico.
Define como etnos, a “un grupo estable de gente constituido en un territorio determinado. . . ” . Este concepto no es aplicable a la realidad de América Latina, debido a dos criterios centrales: la imposición de la conquista y colonia y, la imposición de una cultura de dominación posterior que se expresa en las numerosas migraciones forzadas, divisiones artificiales de los territorios y exterminación selectiva de las etnias. A pesar de esto, algunas han podido conservar sus particularidades, aunque lamentablemente otras están a punto de extinguirse o ya han desaparecido .
El aporte de Bromley a la discusión del concepto de ethnos y sus derivaciones, se aprecia en la afirmación: “… durante su existencia cada etnos se somete prácticamente de modo permanente a cambios etnoevolutivos” . El autor lo ha descrito desde la óptica de la dinámica social, económica e histórica. Propone una formulación concreta para aquellos grupos que tienen autoconciencia de su existencia y al mismo tiempo se identifican por medio de un etnónimo, no obstante su límite es que no advierte la posibilidad de cambios etnoinvolutivos.
El concepto de etnicidad para Albrecht, se puede aplicar a la agrupación de personas en organizaciones políticas y sociales, o toda aquella agrupación que tiene por motivo de autoidentificación uno o varios criterios claramente delimitados. Es decir que tienen autoconciencia étnica .
Su punto de partida se encuentra en el binomio pluralismo étnico - procesos étnicos. Sin embargo la delimitación de los criterios de agrupación son tan amplios, que se escapa de nuestras posibilidades la creación de un sistema de clasificación. Puede alcanzar a partir de su concepto, etnicidad en barrios, en sindicatos, en gremios, en grupos clasistas y así sucesivamente.
En lo que se refiere a la relación entre grupo étnico y Estado-territorio Stavenhagen, señala como elementos de diferenciación: la existencia de una estructura estatal, un Estado territorial, la lengua, la religión, la organización social, la cultura y la raza. Para él, la etnicidad está sujeta a cambios, considerándola como uno de los principios básicos de integración social, que se transmite de generación en generación y en donde la estructura del poder político tiende a diferenciar entre las etnias y las razas. De aquí que analice a las relaciones raciales e interétnicas como relaciones de poder más que relaciones de clase .
Es así como Stavenhagen retoma elementos de diferentes procedencias y trata de demostrar desde una perspectiva estructural el tema de la cuestión étnica. Deja expectativas acerca de la conformación de los Estados-territorios en zonas en las cuales ha existido dominio colonial ya que a la llegada de los colonizadores, los territorios ya han sido habitados previamente por una o más etnias y, se les ha impuesto el modelo estatal como forma de opresión. Lo cual sí ha sido planteado por López y Rivas cuando aborda la temática de la conformación de las naciones donde habitaron etnias preexistentes.
En la argumentación de Díaz Polanco, su atención está concentrada en la interdependencia de la etnia con un territorio inserto en un Estado nación y la relaciona con el concepto territorio-nación . Esta perspectiva presupone la supremacía del Estado como instrumento de poder de unas clases sobre otras. Aquí, justifica con un argumento ideológico, la necesidad de la conformación de una monoetnia nacional en un territorio evidentemente multiétnico.
Tengo presente el ejemplo de la construcción artificial y forzada de la “etnia de los mexicanos”, como un mecanismo mediante el cual, el Estado ha tratado de despersonalizar las características étnicas individuales de los muy numerosos grupos indígenas en el territorio del Estado Mexicano actual. Los acontecimientos de los tres últimos años dan lugar a intensas reflexiones sobre estos conceptos.
De este modo, la propuesta de Díaz Polanco, se presta a un debate altamente contradictorio ya que inscribe su análisis, sí y solo sí, existe un Estado Nacional y no da pautas para la elaboración de nuevos enfoques en Estados o regiones dentro de los Estados multiétnicos, donde el reclamo de autonomía es una variante de la relación tradicional etnia-Estado en las sociedades de América Latina, sin que esta autonomía implique una segregación con respecto a la nación inscrita en los marcos de referencia del modelo predominante en la actualidad: Estado-Territorio.
Complementario al concepto de etnicidad, se aprecia una visión integradora en el concepto de identidad expresado por Aguado, J. y Portal, A. Ellos exponen que, “un grupo o una persona se reconoce como idéntico (similiar, semejante) a otro…, de adentro hacia afuera…”, o bien cuando, “otro(s) identifican a un sujeto confiriéndole determinada cualidad…, de afuera hacia adentro” .
A lo largo de sus investigaciones ellos encontraron que “… no era posible comprender la identidad de un grupo sino a través de su ideología, en el sentido del conjunto de evidencias históricamente estructuradas que le dan identidad a un grupo y lo autoidentifican” . Es claro que la identidad de un individuo se forma a lo largo de toda su vida y está constituida por un sistema de valores que lo hacen identificarse a sí mismo. También al mismo tiempo con un grupo y en consecuencia, el individuo se constituye como espejo de su sociedad, al reflejar los elementos que él acepta de su cultura, es decir abarca su presente.
En el proceso de la construcción de la identidad, el individuo y los grupos están sujetos a tomar elementos de otras culturas, a crear valores propios y a conservar los adquiridos con anterioridad. De aquí la importancia de interpretar a los informantes a partir de los significados que ellos mismos dan a sus manifestaciones culturales urbanas y étnicas.
3.3 Cultura urbana y etnicidad, componentes intrínsecos a los individuos y a los grupos humanos que habitan en las ciudades.
En el camino recorrido para formular una base teórica en estudio de la cultura urbana y la etnicidad de los costeños y los pacíficos en Managua, cabe destacar los siguientes puntos de referencia:
El estudio etnológico-antropológico de individuos y grupos pertenecientes a diferentes etnias, permite elaborar análisis acerca de su cultura, su pertenencia étnica, sus aspiraciones, de lo que les es propio y de lo que les es ajeno y de los valores materiales y espirituales que dan sentido a sus vidas.
De aquí la importancia que tiene el hecho de considerar a los sujetos de investigación como intérpretes de los significados de sus propias culturas y manifestaciones cotidianas y como sujetos activos en los constantes procesos de conflicto y cambios en sus paradigmas.
En una realidad, donde las constantes migraciones poblacionales provocan que los elementos culturales propios empiecen a encontrarse con los ajenos y en la medida en que éstos últimos tienen un sentido y utilidad concreta para la satisfacción de las necesidades básicas e intereses de los individuos y grupos humanos, entonces empieza un devenir entre aceptar o rechazar elementos propios y ajenos.
Esto da lugar a una mezcla de culturas, cuyo producto se puede interpretar como culturas híbridas. Este es el caso de los migrantes costeños que vienen a Managua impulsados por motivaciones esencialmente económicas y de superación académica, los cuales tienden a agruparse para sobrevivir. Al mismo tiempo se incorporan a la vida de la ciudad, lentamente pierden su vínculo con sus comunidades de origen y así pierden también algunos de sus rasgos culturales propios.
En el contexto social contemporáneo, la influencia de los medios de comunicación y el avance de la economía neoliberal, ha invadido nuestra cultura con valores y paradigmas de distinto origen, motivación y más aún, de intenciones diversas.
En Managua, la globalización es ya un fenómeno perceptible, que de una u otra forma interviene en la construcción de la cultura urbana. Esta influye sobre todo en la población joven a través de los mecanismos de propaganda y consumo, los cuales sutil y lentamente imponen valores de culturas ajenas y dejan en segundo plano a la cultura original.
Al establecer una reflexión de síntesis sobre el concepto de cultura urbana en Managua, donde coexisten personas de diferentes culturas, etnias, clases sociales y razas, resulta práctico un razonamiento que considere a la cultura como instrumento de los grupos populares ya que de esta forma puede contribuir a resolver sus necesidades, particularmente de la calidad de vida, tanto material como espiritual. Este planteamiento es especialmente útil para la elaboración de las estrategias de tipo político
Es válido en nuestra sociedad, considerar la existencia real de un concepto de lo propio y lo ajeno en cada individuo y de un grupo(s) con respecto a otro(s) y admitir que las diferencias forman parte inherente de la cultura misma.
En esta dinámica, las culturas cuando entran en contacto, se transfieren de un grupo a otro y en ese proceso, las nuevos modelos se aceptan, reinterpretan o rechazan. De igual forma surge la posibilidad de crear nuevas manifestaciones culturales, como es el caso de la ropa, los peinados o los bailes, que le dan un toque distintivo a los costeños que viven en Managua.
El autorreconocimiento de la cultura propia, al igual que el reconocimiento de la autoestima individual y colectiva, permite utilizar los componentes de la cultura y la personalidad, en la creación de condiciones objetivas y subjetivas para desarrollar la capacidad de utilizar y decidir conscientemente sobre los elementos culturales.
Considero que la cultura es, por tanto, un concepto dinámico cuyo valor principal se encuentra en la medida en que ésta puede constituirse en un factor de movilización consciente e inconsciente en los grupos sociales, tanto en los contextos urbanos como rurales.
Así como el autoestima eleva la capacidad de desarrollar las cualidades de un individuo o grupo, la autoidentidad permite tener una base sólida donde se puede constituir la etnia como factor de movilización política. Cabe entonces, la reflexión acerca de la etnicidad secundaria, en tanto ésta puede ser convertida en instrumento de lucha para lograr la satisfacción plena de las necesidades de cada grupo o conjunto social.
Ahora bien, en la medida en que se desarrolla la autoconciencia, aumenta la capacidad de conservar, reproducir y crear valores inherentes a cada grupo étnico, entonces es evidente la necesidad de reconocer la individualidad de cada manifestación cultural y étnica.
Por otra parte, la ascendencia, biológica o social, es útil como criterio en la definición de etnicidad en su doble papel de ser incluyente y excluyente, pero no es criterio exclusivo ya que la etnia como forma de organización social, está en capacidad de movilizar a sus miembros en función de intereses propios ya sea de autonomía, de clase social, o de intereses económicos, con una relativa independencia de los factores del parentesco.
La etnicidad como proceso diacrónico puede experimentar transformaciones. Por ejemplo, en términos de raza, los miskitos han vivido un gran mestizaje racial con chinos, ingleses y negros. Estos últimos eran en su mayoría descendientes de esclavos que fueron usados para sustituir la mano de obra de los indígenas en el período colonial. O en términos de lingüística, los costeños que hablan miskito, garífona, rama, mayangna, o inglés criollo que aprenden español como estrategia de alianzas e intercambio, cuya función primordial es de carácter económico.
Los costeños han desarrollado la capacidad de identificarse a sí mismos como etnia, a pesar de los cambios. En este plano, los líderes naturales asumen un papel protagónico en la comunidad ya sea urbana, política, de género o religiosa (entre las más desarrolladas en nuestra ciudad) y llevan a cabo, quizás sin saberlo, la construcción de la etnicidad secundaria.
Ahora bien, la etnicidad secundaria, como instrumento de movilización de los grupos sociales, puede ser utilizada ya sea en favor, ya sea en contra de sus portadores. Por lo tanto, la reflexión y discusión bajo esta perspectiva, incluye un compromiso ético y de respeto a las características y necesidades de cada grupo en cuestión.
En Nicaragua el concepto de Estado nación ha sido construido bajo los parámetros occidentales, en un territorio habitado por varios grupos étnicos preexistentes. La debilidad con que cada Gobierno ha dado atención a esta problemática, ese aparente “desinterés”, es reflejo de la intención hegemónica del Estado para limitar la autonomía y la identidad propia de los individuos o de los grupos étnicos que habitan nuestro territorio nacional, en tanto son vistos como una amenaza a la “estabilidad” con que desean ejercer su poder político .
El pensamiento central de este trabajo, considera que:
La cultura urbana es la forma de manifestación social de los grupos humanos que viven en las ciudades, los cuales se organizan constantemente para satisfacer sus necesidades, materiales y espirituales. La diversidad cultural de Managua, es producto de los procesos históricos y sociales, vividos por estos grupos hasta el día de hoy, con la peculiaridad de que los cambios se suceden a una velocidad vertiginosa.
La identidad étnica minoritaria tiene como elemento diferenciador, el hecho de que un grupo tenga formas de expresión y valores, diferentes a los del grupo nacional mayoritario. En esta manifestación la etnicidad secundaria puede actuar en función de los intereses auténticos de los grupos étnicos. El liderazgo a partir de los intereses de clase en el seno de un grupo étnico, pone de manifiesto el peligro que significa movilizarse por encima de los intereses de la comunidad, especialmente cuando esto puede implicar alianzas comprometedoras con un Estado adverso al reconocimiento de la autonomía y de la existencia de la diversidad étnica.
4. METODO Y TECNICAS.
El proceso de investigación se llevó a cabo en cuatro etapas generales. La primera correspondió a la elaboración del diseño: “Diagnóstico de la socialización urbana en los barrios populares de Managua. La problemática de la integración cultural de las familias de origen costeño en el Barrio Waspam de Managua”. Esta etapa, que concluyó en septiembre de 1993, tuvo el propósito de evaluar la posibilidad de la investigación en este barrio acerca del tema propuesto.
La segunda etapa consistió en la evaluación del diagnóstico, lo que permitió contar con los datos históricos del barrio, facilitó la selección de las familias y de los informantes claves, para profundizar en el tema de la cultura urbana y etnicidad. Esta fase estuvo concluida en abril de 1994.
Un tercera etapa estuvo dedicada a la elaboración de la propuesta para diseño de Tesis, en donde se tomó en consideración los testimonios de los habitantes y fundadores del barrio y la con el fin de crear una aproximación hacia el tema de cultura urbana y etnicidad. Estuvo concluido en septiembre de 1994.
Una vez aprobado el diseño de Tesis, se llevó a cabo la cuarta etapa con el trabajo de campo, la recolección, la evaluación de los datos y la redacción del manuscrito. Esta última fase de trabajo, que comprendió el período entre diciembre 1995 y enero de 1997.
Durante la investigación de campo hice uso de diversos métodos y técnicas, las cuales describo a continuación:
4.1 Encuesta.
La encuesta como técnica de investigación en Ciencias Sociales complementaria a los estudios antropológicos, se aplicó a 16 familias que habitan en las 9 manzanas que constituyen el núcleo originario del barrio, donde habitan aproximadamente 150 familias (10%). Se llevó a cabo en enero de 1996, con el apoyo de cinco estudiantes de la Carrera de Antropología de la UNAN-Managua .
Fue construida en base ítems de interés. Datos generales del encuestado. Etnicidad, migración e identidad cultural. Población y estructuras familiares. Aspecto económico. Vivienda y demás servicios como medios socializadores. Organizaciones comunales y políticas. Organizaciones religiosas. Medio ambiente. Participación de la mujer; presupuesto familiar y trabajo doméstico.
Los datos recopilados crearon una base de información sobre el entorno ambiental, demográfico y social del barrio. Los comentarios y análisis de los resultados se encuentran en la etnografía del barrio y las tablas de salida se presentan como Anexos de este mismo trabajo.
Como podemos apreciar, la encuesta nos marca tendencias del comportamiento social y económico del barrio. Entre ellos se confirma que estamos trabajando en un barrio popular, cuya forma de ingresos se encuentra sustancialmente relacionada a las actividades informales y eventualmente al trabajo asalariado, ya sea como obreros, o como empleados del comercio o los servicios. Otro dato interesante, es que aún habitan costeños descendientes de las familias fundadoras del barrio.
4.2 Historias de Vida.
El método de las Historias de Vida lo apliqué con mis dos principales informantes: Christine (1947), mujer de origen costeño y Mercedes (1943) de origen pacífico. Las cuales fueron complementadas con entrevistas a sus familiares más cercanos.
Para construir las historias de vida a través de conversaciones, fue necesaria la realización de valoraciones autorreflexivas durante el proceso de trabajo particularmente en mi papel de investigadora. En este particular he seguido las recomendaciones de Nadig , quien propone evaluar constantemente los conceptos propios frente a los de la cultura estudiada. Los temas más importantes de esta autorreflexión fueron de tipo valorativo: la relación entre padres e hijos, del papel del matrimonio en la familia y de la concepción acerca del respeto a las tradiciones y costumbres por parte de las nuevas generaciones.
El ejercicio en el diálogo de trabajo me llevó a estimar la importancia acerca de que “. . . uno tiene que estar consciente de su condición cultural, al igual que sobre la de su contraparte” con el fin de interpretar los datos con la mayor objetividad posible. Al elaborar las historias de vida comprobé que se llega inexorablemente a un proceso de transferencia y contratransferencia de cultura e informaciones en múltiples niveles entre el investigador y el informante. Al tomar conciencia de esta realidad, tomé conciencia de que mediante este proceso es que los investigadores obtenemos los conocimientos sobre la cultura estudiada .
La dinámica de escuchar y transcribir las grabaciones me condujo, en un ejercicio individual, hacia la reflexión de mis propios conceptos y mis propias reacciones subjetivas sobre los temas tratados. De esta forma la siguiente entrevista, estaba preparada en su sentido subjetivo y así se creó el ambiente de interrelación entre la investigadora y los informantes. El tiempo dedicado a las transcripciones, me permitió realizar el ejercicio del distanciamiento con relación a mi objeto de estudio, lo que me ayudó a dar un enfoque objetivo a las informaciones .
En algunas ocasiones acordamos detener el proceso de diálogo, para que las informantes, reflexionaran también sus propios recuerdos, especialmente sobre su niñez y adolescencia. En otras ocasiones, cuando sufríamos interrupciones, cambiamos el tema de trabajo y hasta que las condiciones subjetivas lo permitieron, continuamos con algún otro que había quedado inconcluso. Esto ocurrió especialmente cuando se presentó interferencia de la vida cotidiana en los lugares donde realizamos las entrevistas, como en el caso de niños llorando, lluvias, el paso de los aviones o la presencia de visitas que interrumpieron las conversaciones.
Cada historia de vida la he interpretado como una forma de historia colectiva . En este marco de referencia impera el deber de advertir que cada individuo es uno y solo uno, por lo tanto nuestros datos no se pueden extrapolar arbitrariamente. El individuo como espejo de su grupo social, refleja elementos predominantes de su cultura, de su etnicidad, de la identidad propia y colectiva y como tal nos ofrece datos referenciales sobre los valores culturales, étnicos, morales y espirituales de su colectividad, pero de ningún modo son datos absolutos. También ha sido útil el concepto de Miztral, quien afirma que, en una historia de vida individual queda registrado el ámbito macro y micro cósmico de la conciencia histórica del sujeto .
El tema comunicador, fué el de familia y parentesco. En cada conversación elaboramos el árbol genealógico con el apoyo del método expuesto por San Roman y Gonzáles . Se completaron los árboles de ascendencia y descendencia de las dos familias estudiadas y se hizo el árbol genealógico a otras 16 familias del barrio, la que han servido de referencia a nuestras reflexiones científicas.
Las descripciones del árbol genealógico, dieron el espacio para abordar directamente los elementos de la cultura urbana y la etnicidad, en sus procesos de conflicto, reafirmaciones y cambios en las vidas de los informantes. Uno de los aspectos más interesantes fué el hecho de descubrir la frecuencia de los matrimonios seriados y las complejas relaciones de parentesco entre medio hermanos y medio hermanas procreados en este tipo de matrimonios.
En el desarrollo de las entrevistas a profundidad para desarrollar las historias de vida, la soltura y fluidez de Christine fue en general poca en cambio Mercedes fue mucho más desenvuelta.
Christine en sus hábitos cotidianos permanece habitualmente en su casa. En años anteriores solamente salió a trabajar a las fábricas y ahora, con la influencia de la religión en su forma de vida y con las limitaciones económicas, prácticamente no sale de su casa.
Mercedes sale diariamente al Puesto de Salud y desde hace unos 20 años ha participado en las actividades del barrio, como por ejemplo en las acciones comunitarias para realizar mejoras en la urbanización, en los Comités de Defensa Sandinista, las Jornadas Populares de Salud, ocasionalmente en las fábricas y en el Movimiento de Mujeres.
Las diferencias que ambas tienen entre sí con respecto a la práctica de comunicación con la población del barrio, tiene su base en las necesidades a las cuales cada una tuvo que hacer frente y por otro lado a los mecanismos que cada una se formuló para su propia sobrevivencia.
En ambas historias de vida obtuve datos de su niñez, adolescencia y edad adulta. Las dos mujeres provienen de familias con escasos recursos económicos que han hecho uso de muy variadas formas de sobrevivencia para alimentar a sus hijos. Ambas son mujeres solteras, madres de familia y abuelas al mismo tiempo.
Tomé datos de sus Unidades Domésticas, como las define De Lomnitz: “. . . grupo social integrado por todas las personas que viven en una misma residencia y cuyo acceso a la vivienda es a través de una entrada común” .
Encontré que en éstas, viven familias de tipo ampliado, tal y como han sido descritas por Robinson , éstas incluyen tanto a los miembros de la familia nuclear como a sus consanguíneos y familiares políticos tales como tías (os), primas (os) y así sucesivamente.
La base socioeconómica, la estructura familiar y la posición de la mujer quedan reflejados en el desarrollo mismo de las entrevistas. He prestado atención también a las costumbres del matrimonio, la definición interna de los roles domésticos, el mecanismo de tributos de los hijos con respecto a la madre, los vínculos intergeneracionales y los mecanismos de transmisión oral de las tradiciones. Otros datos como la economía doméstica, la religión, las costumbres alimenticias, de apoyo mutuo, entre otros, surgen de manera espontánea durante las conversaciones.
Se conserva íntegra la riqueza lingüística en los textos de sus testimonios, lo cual puede ser base para otras interpretaciones, sin limitarlas a mi visión y concepto de trabajo. He seleccionado aquellas ideas y expresiones que dan evidencia de la cultura urbana y la etnicidad de las personas. Con fines prácticos, hice correcciones de estilo en cuanto a palabras repetidas, gramática, orden lógico, cronología y he subtítulado los párrafos en donde el cambio de temática es evidente, lo cual ayuda a la lectura del trabajo.
4.3 Entrevistas dirigidas y entrevistas abiertas.
Las entrevistas dirigidas como técnica de trabajo, tuvieron la intencionalidad de recoger los elementos de la cultura urbana y etnicidad de los informantes secundarios. Sus resultados constituyen un complemento de gran valor con relación a las historias de vida ya que contrasta la visión individual con la visión colectiva.
Este tipo de entrevistas me proporcionó el contacto con miembros de la familia, por generaciones , y así conocer el proceso de cambio de sus valores éticos, sus paradigmas y las nuevas preocupaciones que tienen sobre su futuro.
Se utilizó el procedimiento planteado por Maestre: “... consiste en el establecimiento de una comunicación entre el entrevistador y el o los sujetos investigados, en la que se necesita hacer compatible la obtención de aspectos objeto del interés por parte del investigador, con la no alteración de las circunstancias normales en las que puede discurrir cualquier conversación en la vida cotidiana” .
Las entrevistas abiertas se aplicaron a vecinos y vecinas y a otras personas que mostraron interés por relatar la historia del barrio. Entre ellos algunos colaboradores del Puesto de Salud, de la Olla Comunal, del Taller de Hamacas, miembros de las iglesias y de las organizaciones de la comunidad.
Con los niños, las entrevistas abiertas y conversaciones se dieron en la calle, mientras tomábamos sol por la mañana, o cuando esperábamos juntos el atardecer. Ellos en general trataban de llamar mi atención mostrándome sus cuadernos escolares, dibujos, ropa y objetos personales o relatándome historias sobre la escuela o sus amigos.
4.4 Observación participante.
La observación participante como técnica de trabajo consistió en el acercamiento cotidiano durante la cuarta etapa de la investigación, considerando que tiene la intención de que el investigador se integre a la vida diaria de la comunidad donde hace su investigación . En mi experiencia esta práctica incluyó actividades tales como: ayudar a cocinar, hacer compras, apoyar en el cuido de los niños, ver televisión, salir a caminar al barrio, tomar el sol por las mañanas, asistir a centros de diversión, visitar la Escuela para apoyar gestiones diversas, asistir a la Iglesia y conversar con otros miembros de la Unidad Doméstica.
Como parte de la unidad espacio-temporal de la vida de Christine, realicé una visita de campo a las comunidades de Waspam localizado a las riberas del Río Wangki , la comunidad indígena de Tuapí y la ciudad de Bilwi , con dos propósitos centrales, 1) la búsqueda de datos acerca de sus familiares y 2) la experiencia de vivir cultura en su propio medio ambiente, el cual era totalmente nuevo para mí.
En cuanto a la unidad espacio-temporal de la vida de Mercedes, visité los barrios donde había transcurrido su infancia, localizando antiguos edificios y los sitios donde estuvieron los puntos de referencia de su infancia y adolescencia.
Durante la observación participante, pude descubrir algunos de los “hábitos” del barrio donde ambas familias viven en la actualidad, tales como las actividades de las pandillas juveniles, las actividades comunales, en particular los proyectos de la “Olla de la Soya” , el telar, el Puesto de Salud, las congregaciones religiosas y actividades políticas proselitistas. Otros descubrimientos estuvieron alrededor de las formas de resolver problemas de la salud, la medicina tradicional, la medicina naturista y el papel de la “comadrona” o partera empírica.
También tuve la oportunidad de apreciar los mecanismos de ayuda mutua cuando los hijos van a la cárcel por distintos tipos de delitos, cuando muere un vecino o, cuando alguien ha perdido su empleo. Y del otro lado, las serpentinas que dan vueltas y vueltas con las interpretaciones que cada persona da a la conducta de los demás.
Las críticas indirectas, el lenguaje codificado y la sensible subjetividad con que se llevan a cabo las relaciones interpersonales, lo que da lugar a intrigas de barrio, lealtades y deslealtades, que se sintetizan en el concepto popular de cuechos, los cuales se difunden rápidamente en las pulperías, las esquinas, los patios de las casas y en las visitas entre los vecinos.
La comunicación con los jóvenes facilitó evaluar los conceptos de pertenencia, identidad, etnicidad, cultura y las aspiraciones materiales y espirituales de la generación del relevo. Encontré elementos que dan prueba de una creciente hibridación de la cultura urbana en el contexto de la globalización. Así mismo, pude identificar algunos rasgos culturales que podrían constituirse en una autoidentificación de los jóvenes con respecto a su etnicidad secundaria.
Durante mi permanencia en el barrio pude conocer los altos niveles de ociosidad y desempleo, la existencia de pandillas, que a lo interno del barrio no causan daños mayores, pero hacia afuera, han sido considerados como grupos peligrosos en la Carretera Norte. Esto refleja la realidad de un segmento de la población, ante un Estado y una sociedad civil que no está interesada -al menos en forma práctica-, en cooperar a la solución de estas problemáticas de la juventud actual.
Por su ubicación geográfica cercana al Aeropuerto Internacional y a las principales fábricas e industrias de la Carretera Norte, las entrevistas fueron constantemente interrumpidas por el paso de los aviones, el ruido de la fábricas y de los transportes de carga pesada. En los primeros días de mi convivencia en el barrio el ruido era tan intenso que sufrí de dolor de oídos. Esta vivencia me dio la oportunidad de valorar el riesgo al cual están expuestos los pobladores de este barrio y otros vecinos.
4.5 Diario de Campo.
La interpretación de las conversaciones con las informantes, estuvo complementada con la utilización de la técnica del diario de campo. Quedaron así reflejadas, en forma de anotaciones, las reacciones subjetivas, los elementos medio ambientales y las formas no verbales de comunicación.
Las anotaciones me ayudaron a reconstruir la historia, la visión sobre el medio ambiente, las costumbres comunitarias, los juegos infantiles, los hábitos juveniles, de las pandillas y de muchos otros detalles de la vida cotidiana del barrio.
4.6 Otras técnicas.
En lo general, en cuanto a las técnicas de investigación he considerado las recomendaciones propuestas por Viqueira, Palerm y Olivas en su Manual de Campo del Antropólogo .
Las entrevistas para las historias de vida fueron realizadas en las casas de habitación de las informantes principales, procurando que fuese en sitios agradables para ambas, utilizamos los corredores, la cocina y el patio ya que resultaron los más cómodos, son espacios donde pueden decidir plenamente y al mismo tiempo se constituyen como referentes de los “espacios propios” .
Durante el contacto y comunicación, fui aprendiendo el uso de algunos términos lingüísticos que me resultaron nuevos, para los cuales pedí una ‘traducción’ a mis informantes, como en el caso de yañi, amocepar y ojoches, entre las más llamativas para mí.
Como apoyo al trabajo de campo, utilicé algunos recursos tecnológicos como las grabaciones magnetofónicas, las fotografías, la elaboración y aplicación de entrevistas, encuestas y la utilización de mapas.
5. CONCLUSIONES.
Se pudo comprobar a lo largo del trabajo de esta investigación, que existe una relación intrínseca entre la cultura urbana y la etnicidad. La cual es mucho más perceptible cuando nos acercamos a una población migrante, como es el caso de los costeños que viven en Managua.
La capacidad de identificarse a sí mismos y diferenciarse de los otros, constituye la clave para la reformulación de una nueva identidad, que puede manifestarse a manera de costeños en Managua, de híbridos culturales o de asimilación y mimetismo de los primeros con respecto a los managuas.
Los costeños al llegar a Managua, se enfrentan a un medio social no solamente adverso sino que indiferente ante su realidad cultural. En consecuencia para poder manifestar su existencia en el nuevo medio se ven en la necesidad de reinterpretar sus valores culturales de origen y de aceptar o rechazar valores culturales ajenos para ellos y propios para la población de la ciudad.
En las familias migrantes es mucho más claro percibir sus manifestaciones de etnicidad primaria, en tanto les sirve para alimentar y retroalimentar sus valores culturales y conciencia étnica a partir de su lugar de origen. En algunos casos se puede apreciar una tenue manifestación de etnicidad secundaria, en cuanto a sus costumbres, círculos de amistades y preferencias estéticas que no llegan a constituirse en instrumentos de movilización política. Es importante expresar que los costeños de la primera generación que habitan en Managua no actúan en contra de su etnicidad primaria.
Los elementos de la cultura costeña que poseen los miembros de la primera generación constituyen un proceso dinámico de producción, uso y reproducción de valores en la vida cotidiana que encuentran su raíz en los recuerdos, experiencias y aprendizajes en aquella otra realidad que ha quedado en su memoria histórica . Lo que hacen es reformularse expresiones culturales propias para usarlas y manifestarlas en la ciudad, como mecanismos para delimitar y establecer las diferencias entre lo propio y lo ajeno.
Lamentablemente no se presenta una actitud enérgica de transmisión de la cultura a las nuevas generaciones. Una prueba de esto es el abandono de la lengua materna bajo el argumento de que en la ciudad ya no necesitan usarla, y por tanto es mejor dominar la lengua predominante en el lugar donde han fijado su nueva residencia.
Los procesos de cambio cultural y étnico entre migrantes costeños de la primera y segunda generación son bastante claros. Observamos cambios en la religiosidad, el lenguaje, las costumbres del matrimonio, los alimentos, el vestuario y el uso de la medicina tradicional.
La claridad con que se puede autoidentificar la pertenencia étnica en la primera generación ya no se aprecia entre los miembros la segunda generación de la familia estudiada. Ellos se sienten originarios de Managua y culturalmente pertenecientes a Managua. Aún así, los costeños de la segunda generación, en su relación simultánea con sus padres y con la sociedad en general, usan y deciden sobre cada elemento que les propone la cultura costeña y la cultura urbana .
Es claro observar esta dinámica en la segunda generación, cuando se agrupan entre sí por el color de la piel, el gusto por la música, eventualmente por la religión y conforman una etnia particular de costeños en la ciudad.
Para los managuas, su autoconciencia de etnicidad primaria no está en conflicto con ninguna otra etnicidad. No necesita estar a flote en sus relaciones sociales cotidianas puesto que constituyen el grupo predominante de la ciudad.
En cambio aparecen con mucho más fuerza las manifestaciones de la etnicidad secundaria . Este es el caso de la movilización política en función de intereses comunes, tal y como se pudo apreciar cuando los pobladores se agruparon para luchar por sus demandas comunales: la instalación del agua domiciliar, de la luz, las calles, los derechos de propiedad de los terrenos y las viviendas, la escuela, el Puesto Médico, y así sucesivamente.
En la ciudad las fronteras entre un grupo étnico con respecto a otro en la segunda y siguientes generaciones son muy difíciles de definir ya que los grupos migrantes y la población receptora en su contacto cultural, desarrollan un paulatino proceso de hibridación mediante el cual se borran los límites y se crean nuevas etnias de migrantes en Managua.
El trabajo permite apreciar que la cultura urbana como forma de manifestación social de los grupos humanos que viven en las ciudades, está orientada a la satisfacción de las necesidades, materiales y espirituales de sus pobladores. En la ciudad de Managua el ritmo de vida y el pensamiento pragmático predominante hace que los cambios culturales ocurran a gran velocidad.
Se ha podido apreciar que la relación entre grupos étnicos mayoritarios y minoritarios, produce un sistema de relaciones sociales en donde la mayoría absorbe culturalmente a la minoría. Esta realidad abarca relaciones de preferencias y exclusiones, en ámbitos diversos, en donde los costeños como grupo minoritario viven una realidad desventajosa. Como hemos visto, los morenos logran obtener empleos con muchas dificultades y no tienen ningún tipo de tratamiento exclusivo o preferencial en concordancia con su cultura. Es por eso, que las Iglesias evangélicas tienen tanta fuerza y cohesión en Managua, ya que en ellas se reconoce sistemáticamente los valores propios de los costeños.
No encontramos en este trabajo manifestaciones de liderazgo a partir de intereses de clase en el seno de los grupos étnicos en cuestión. Aunque si es posible advertir el peligro que significa la utilización de la etnicidad y la cultura cuando se le instrumentaliza en contra de los intereses de la comunidad.
En tal caso, el deber que impera es el de impedir que las fuerzas de la sociedad política utilicen los valores auténticos de la población para revertirlos en su contra, o en el otro caso de imponer valores provenientes de culturas ajenas para ser empleadas como mecanismos de dominación. Máxime, si se advierte que estamos viviendo en una coyuntura política desfavorable para el reconocimiento real de la autonomía de los grupos étnicos y también para el reconocimiento de que nuestro país es multicultural y multiétnico.
En cuanto a las precauciones metodológicas ha sido de gran valor partir de los conceptos propios de los informantes y evitar en lo posible el etnocentrismo en el análisis de los datos.
Esta conceptualización permitió una relación de trabajo con los informantes, que facilitó la comunicación étnica y cultural, y permitió la búsqueda de significados en el sistema codificador de los informantes.
A manera de síntesis y reflexión, se observa que el comportamiento cultural de las familias estudiadas no solamente es diferente en cuanto al origen étnico, sino también en cuanto a los mecanismos de adaptación y de aceptación o rechazo de las culturas que les son ajenas.
Incluir y excluir una costumbre es un proceso muy lento que a veces se entremezcla con la racionalidad que impone el desarrollo de la economía neoliberal. El peligro es inminente si lo vemos desde la perspectiva de que los valores de la cultura dominante son impuestos por los dominadores.
Ahora bien, la armonía, la ruptura o la resistencia de los migrantes estarán en relación directa con las necesidades de adaptación que tengan los que llegan “de afuera” y se tienen que integrar económica y socialmente “adentro” para poder asegurar su sobrevivencia.
Este trabajo permite considerar que los criterios tradicionales para identificar a una etnia como han sido el fenotipo, la religión, las costumbres y la relación con el entorno geográfico ya no son pautas suficientes para las complejas situaciones que se presentan en la actualidad, especialmente intensas si tomamos en cuenta el factor migratorio y los efectos de la globalización en el plano de la cultura material y de la cultura espiritual.
Revisando el concepto de Crewns y Bindon, que sustenta que la familia es el principal criterio de inclusión y exclusión, también queda limitado cuando usamos el concepto para analizar la pertenencia étnica y cultural de las personas que provienen de padres ya sea poligámicos o de matrimonios seriados. Además que se entremezclan las costumbres y tradiciones en variaciones casi infinitas, es prácticamente imposible llegar hasta las últimas derivaciones en el árbol genealógico.
No obstante, el verdadero problema está en la subjetividad con que los miembros de estas descendencias se consideran adentro o afuera de un grupo determinado, ya que su identidad incluyente puede conformarse con más claridad a partir de la convivencia social y no necesariamente con sus consanguíneos. Independientemente de las procedencias genéticas de cada individuo.
La etnicidad secundaria se ha puesto de manifiesto en distintos momentos de la historia de Nicaragua, la vemos reflejada en el microcosmos del barrio donde viven Christine y Mercedes. Surge de nuevo cada vez que el país o un sector social concreto entra en crisis frente al sistema.
Recuérdese las huelgas generalizadas del transporte, las manifestaciones estudiantiles y las acciones de las organizaciones de mujeres en contra de la violencia doméstica, solo para traer a colación los ejemplos más importantes. En estas movilizaciones políticas se suman simplemente los ciudadanos que están interesados el resolver el problema que demanda, con una extraordinarias capacidad de entenderse con sus mismos adversarios en otros planos de la vida política nacional, con tal de lograr la satisfacción de la demanda en cuestión.
Considero muy acertadas las reflexiones de López y Rivas en cuanto a evaluar como realidad el hecho de que los Estados Nacionales en nuestro continente se han construido sobre la base de sociedades preexistentes, tal como es nuestro caso en la Costa Atlántica de Nicaragua, y que por tanto los territorios político - administrativos no siempre coinciden y en otros casos no respetan las áreas de influencia y habitat de los grupos étnicos.
Así es que la comunidad miskita en el Atlántico de Nicaragua y Honduras fué dividida artificialmente. Con el paso del tiempo esta división territorial es también una separación real en términos de identificación étnica. Hecho que pude comprobar durante el recorrido por la zona fronteriza del río Wangki, en donde hasta las canciones autóctonas son diferentes ya que en reflejan la vida cotidiana, no solo con formas locales del idioma miskito, sino también con sus significados, muy diferentes entre sí.
Mi argumentación está directamente en contra de aquellas concepciones que tienden a sobrevalorar el papel del Estado con respecto a las etnias nacionales y apoyo el criterio de quienes afirman que es necesario reconocer institucional y socialmente las diferencias étnicas y respetar sus autoridades y sus sistemas de organización ancestrales, su idioma, sus relaciones de respeto con la naturaleza, sus sistemas de medicina tradicional.
Este pensamiento implica evitar en la medida de los posible de que se olviden las tradiciones bajo el argumento de que ya no las van a necesitar, perdiendo ese hilo rojo de su cultura original.
En el plano de la etnicidad secundaria cabe la reflexión acerca de los conflictos éticos y morales por los que tienen que atravesar las personas que tuvieron un fuerte compromiso con la ideología del período revolucionario.
Las clases populares, pueden ver ahora los siguientes escenarios: 1) de un lado la práctica de la aristocracia de izquierda, que hoy vive con buenos niveles de satisfacción de sus necesidades materiales y posibilidades de poder económico en su empresas, y 2) por otro lado la población que les dio el respaldo político y les facilitó su acceso a niveles políticos más altos, hoy se encuentra en el desempleo y no tiene posibilidades de mejorar su nivel de vida.
Surge entonces, la necesidad de pensar en que la interpretación de las culturas, abre la posibilidad de convertir los conocimientos etnológicos en instrumentos de lucha de las clases populares.
Si aplicamos un pensamiento analógico podemos afirmar que así como la autoestima estimula el desarrollo de la personalidad humana, la autoconciencia puede convertirse en mecanismo de estímulo y desarrollo de la identidad étnica. La cual puede ser ancestral, de familia, de clase, de intereses gremiales, de género, o de grupo social.
La pregunta más difícil, es de carácter ético, ¿de qué lado se coloca el etnólogo?
Al concluir este trabajo doy una mirada a las motivaciones que me llevaron a profundizar en el estudio de la realidad de los costeños y me doy cuenta que, la solución al problema es mucho más complejo y que por supuesto es necesario un mayor compromiso de las instituciones del Estado y de la sociedad civil, para contribuir a una convivencia armoniosa y en condiciones de auténtica igualdad para las personas que pertenecen a distintos grupos étnicos.
Pienso en Christine y en Mercedes, que ven los atardeceres desde sus espacios de meditación y tranquilidad y que han tenido la confianza de transmitirme no solo la historia de sus vidas, sino también los secretos guardados en sus memorias, de donde brotan como chispas, las ideas para sortear las dificultades de la vida y llegar a sentir satisfacciones en el otoño de sus vidas.
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