miércoles, 6 de febrero de 2008

La mundialización de la cultura

Nuestro sujeto se despierta en una cama hecha según un patrón originado en el Cercano Oriente, pero modificado en la Europa del norte antes de pasar a América. Echa a un lado las ropas de cama hechas de algodón, que fue domesticado en la India, o de lino domesticado en el Cercano Oriente, o de lana de oveja, domesticada igualmente en el Cercano Oriente, o de seda, cuyo uso fue descubierto en China; todos estos materiales se han transformado en tejidos por medio de procesos inventados en el Cercano Oriente.

Al levantarse, se calza unas sandalias orientales norteamericanas, y se dirige al cuarto de baño, cuyos artefactos son una mezcla de inventos europeos y americanos, todos ellos de época reciente.

Se quita su pijama, prenda de vestir inventada en la India, y se asea con jabón, inventado por los antiguos galos; luego se afeita, rito masoquista que parece haber tenido origen en Sumeria o en el antiguo Egipto.

Al volver a su dormitorio toma la ropa que está colocada en una silla, mueble procedente del sur de Europa, y procede a vestirse. Lo hace con prendas cuya forma se derivó de los vestidos de piel de los nómadas de las estepas asiáticas, y calza zapatos hechos de cuero, curtido por un proceso inventado en el antiguo Egipto, y cortado según un patrón derivado de civilizaciones clásicas del Mediterráneo.

Alrededor del cuello se anuda una tira de tela de colores brillantes, vestigio de los chales o bufandas que usaban los croatas del siglo XVI. Antes de bajar a desayuno se asoma por la ventana, hecha de vidrio inventado en Egipto, y si está lloviendo, se calza unas galochas de caucho, descubierto por los indios de Centroamérica, y toma un paraguas, inventado en el Asia Oriental. Se cubre la cabeza con un sombrero hecho de fieltro, material inventado en las estepas asiáticas.

Ya en la calle, se detiene un momento a comprar un periódico, pagándolo con monedas, una invención de la antigua Lidia. Ene l restaurante le espera toda una serie de elementos adquiridos de muchas culturas. Su plato está hecho de una forma de cerámica inventada en China. Su cuchillo es de acero, aleación hecha por vez primera en el sur de la India, su tenedor es un invento de la Italia medieval, y su cuchara un derivado de un original romano. Comienza su desayuno con una naranja, procedente del Mediterráneo oriental, un melón de Persia o quizá, una rebanada de sandía de África. Además toma un poco de café, planta de Abisinia, con leche y azúcar. Tanto la domesticación de las vacas como la idea de ordeñarlas se originaron en el Cercano Oriente, y el azúcar se hizo por primera vez en la India. Después de la fruta y el café sigue con los waffles, que son una especie de tortillas hechas según una técnica escandinava, con trigo, aclimatado en Asia Menor. Sobre estas tortillas desparrama un poco de jarabe de arce, inventado por los indios de los bosques orientales norteamericanos.

Además puede servirse con unos huevos de una especie de pájaro domesticado en Indochina, o algún filete de carne de un animal domesticado en Asia Oriental, salada y ahumada según un proceso inventando en el norte de Europa.

Una vez que ha terminado de comer se pone a fumar, una costumbre de los indios americanos, consumiendo una planta domesticada en Brasil, ya sea una pipa, derivada de los indios de Virginia, o un cigarrillo derivado de México. Si es suficientemente vigoroso elegirá un cigarro, que nos ha sido transmitido de las Antillas a través de España. Mientras fuma lee noticias del día, impresas con caracteres inventados por los antiguos semitas sobre un material inventado en China, según un proceso inventado en Alemania. A medida que se va enterando de las dificultades que hay en el extranjero, si es un consciente ciudadano conservador dará las gracias a una deidad hebrea y en un lenguaje indoeuropeo, por ser ciento por ciento norteamericano.

Linton R., ESTUDIO DEL HOMBRE, Fondo de Cultura Económica, México, 1982, pp. 318/319
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